Mapi Hermida: La gastrotrotter cool

La gastrotrotter cool
Mapi Hermida, alma máter del blog La Gastrónoma, es una gran amante de los detalles, tiene una nevera repleta de yogures y su último capricho ha sido reservar en Punto MX. ¿Quieres conocerla un poco más?
Por Toni Castillo
19 de marzo de 2014

No se imagina la vida sin salsa de soja; siente pasión por los detalles, en especial cuando se trata de ser un buen anfitrión, como dejando una pequeña sopresa en cada servilleta; le encanta sorprender cuando la invitan a una comida con una ginebra especial nueva, algún producto de Deli Shop o panes artesanos; y, si fuera su última cena, sería en casa de su madre, con croquetas y merluza al horno. Si tuvieras que buscar a Mapi Hermida, Directora de Comunicación en la Universidad Europea, periodista y artífice de La Gastrónoma, un blog, casi radar urbano, con aperturas y planes madrileños, seguro que la encuentras en Mazarino. "Es mi local de culto en la calle Eduardo Dato. Mis amigos no entienden como me puede gustar una cafetería enmoquetada donde huele a naftalina, te vigila desde lo alto el retrato de un Cardenal y la media de edad es de 60 años, pero el trato es exquisito y acompañan la consumición con un montón de aperitivos (sí, lo confieso, soy fan de las galletitas saladas)".

¿Qué ingrediente te define?

La salsa de soja. Me la podría tomar a cucharadas; la uso en lugar de aceite para la carne, con ensaladas, y por supuesto, con el pescado. No me imagino la vida sin salsa de soja.

¿Qué podemos encontrar en tu despensa?

Bayas de enebro, sal Maldon o sésamo negro y blanco; y por supuesto, los huesos de premio de mi perro Napoleón. Soy una superviviente.

¿Y en la nevera?

Tónica premium, paté de trufa negra o salsa barbacoa con miel. Me encantan los productos deli. Y yogures, yogures y más yogures, de todos los gustos y sabores. Suelo comer y cenar siempre fuera de casa.

¿Cuál es tu playlist para una comida con amigos?

Alguno de mis cd’s de clásicos de música francesa, desde Edtih Piaf hasta Serge Gainsbourg... no hay nada mejor que una comida con La vie en rose de fondo.

¿Y la canción para el fin de fiesta?

Copenhage, de Vetusta Morla, no me puede gustar más esta canción, la he podido escuchar mil veces y no me canso.

¿Qué distingue a un buen anfitrión?

El gusto por los detalles, como unas flores frescas o personalizar las copas de vino con etiquetas de cartón. A veces me gusta poner una pequeña sorpresa en cada servilleta o escribir en menú en pequeñas pizarras.

¿Qué significa para ti la cocina?

Significa cariño. Con cariño, la cocina pasa de ser una forma de alimentarse a ser un arte, ¿no?

¿Un placer (in) confesable?

Me encanta ir a Mazarino, mi local de culto en la calle Eduardo Dato. Mis amigos no entienden como me puede gustar una cafetería enmoquetada donde huele a naftalina, te vigila desde lo alto el retrato de un Cardenal y la media de edad es de 60 años, pero el trato es exquisito y acompañan la consumición con un montón de aperitivos (sí, lo confieso, soy fan de las galletitas saladas).

¿Una ciudad gastronómica?

Sin duda, París. Por el refinamiento de sus bistrots, el olor de sus panaderías y las vistas de restaurantes escondidos en sus tejados. Cenar en Kong mientras ver navegar los barcos por el Pont Neuf o en La Maison Blanche divisando la Torre Eiffel parpadear, es difícil de superar...

¿Un rincón gastro para desconectar?

Las cenas efímeras y clandestinas que organiza Welove. Un lugar desconocido, 24 comensales desconocidos y un menú desconocido, ¡me encanta que me sorprendan!

¿Un aroma?

El agua de azahar que se utiliza en pastelería.

¿Un capricho reciente?

Reservar en Punto MX, tengo muchísimas ganas de probar ese mexicano.

¿Una locura gastronómica?

La pecera de Diego Guerrero que se tomaba de postre en el Club Allard.

¿Una bebida?

Viña Ardanza 2001. Cuando ceno con este vino sé que va a ser una cena especial.

¿Qué llevas cuando te invitan?

Algún producto comprado en Deli Shop como el helado de mojito o magdalena de Rocambolesc. Una ginebra especial nueva, o panes artesanos de diversos tipos (el de pasas y nueces de Cosmen & Keilless no me puede gustar más)

¿El look perfecto para salir a cenar?

Pantalón, vaquero, taconazo alto y americana negra. Los grandes clásicos que nunca pasarán de moda.

¿A qué cinco personajes vivos o muertos invitarías a tu cena-fiesta?

Un personaje divulgativo tipo Punset o Pedro Ruiz, para dar juego, un músico que nos tocase la guitarra, como Iván Ferreiro, un cocinero que nos preparase la cena, como David Muñoz, y reviviría a Pablo Neruda para que nos leyese algún poema y a Nelson Mandela para dar nivel a la cena, sería de lo más entretenida.

Para esta cena-fiesta, ¿cocinarías o encargarías la comida?

Siempre cocino. Aprovecho que vienen mis amigos para probar mis últimas recetas. Tengo una estantería llena de libros de cocina, manchados con restos de harina, aceite...y llenos de marcas de dedos.

¿Cuál sería tu última cena?

En casa de mi madre, con sus croquetas y merluza al horno, no se me ocurre ninguna cena mejor.

¿Qué ingrediente o materia prima consideras sobrevalorado?

Las ostras. Me parecen caras e insípidas. Independientemente de que puedas coger una indigestión comiéndolas.

¿Tu noche favorita de la semana?

Los jueves. Aún te espera todo el fin de semana por delante, los restaurantes no están tan llenos y suelo reservarlas para cenas “one to one” con alguien especial.

Cuando entras en un restaurante, ¿en qué te fijas primero?

En el maître, transmite mucho de lo que luego te encontrarás en el establecimiento...me encanta la formalidad de algunos, son como actores que tuviesen su papel perfectamente ensayado, “Bienvenidos a...esperamos que disfrute de su velada”.

¿Tu último descubrimiento gourmet? Restaurante, café, bar...

Charlie Champagne. Una neotaberna escondida en una cueva de la Latina con un chef, Carlos Durán, que cuida con mimo los platos.