Salvemos las distancias

Artículo de Fernando Huidobro
Si la distancia es el olvido, distancia y olvida esta enfermedad y su triste muerte. Y coge la alegre carrerilla del comer, beber y vivir la gastronomía a la española.
Por Fernando Huidobro
21 de mayo de 2020

Si no puedes burlar a la muerte, guarda las distancias y búrlate de ella. ¡A muerte! A la española sí, con el desprecio ritual del torero, con el tan traído spanish way of live. Una fórmula ancestral y sabia aprendida durante siglos que ha dejado un poso de reposo, de parsimonia y de aceptación de nuestro trágico e ineludible final que es símbolo de nuestra cultura hispano-mediterránea. Y que, mutatis mutandi, incita a vivir, a disfrutar de la vida. ¿Cómo? Bebiendo y comiendo con la boca abriendo. En la calle.

En estos aciagos días pandémicos en los que la jindama a la mortalidad invade a muchos, en los que el cerote al contagio nos aleja por norma impuesta y en los que el canguele nos atenaza y se convierte en tanatofobia, es decir, en exagerado miedo a la muerte, es cuando hemos de echar mano de la sangre española, y ésta, de siempre, históricamente, ha corrido por las calles de la mano de su manera de vivir, de la mano de su manera de comer y beber, de su cocinar, de su cultura gastronómica.

Nuestra gastronomía es la salvación. Es el enganche espiritual necesario para recuperar el ánimo por volver a la vida, para burlar esa tonta y vieja manía que tenemos casi todos de temer a la muerte. ¿Temes a la muerte? ¿Sí? Pues vuelve a la vida y ríete de ella. Ha habido días recién en que ennegrecía tu hálito, sin duda, pero no lo conviertas en hábito, hay muchísimos más días en los que no será así, y, esos, los pasamos mayormente en los bares, en las terrazas, en los restaurantes. Elige vivir en ellos y con ellos. En cuanto puedas sal, vuelve a ellos. Te estarán esperando si les dejan. No somos de beber en casa, ¡qué triste borrachera es esa! No somos de pedir take away, ¡te quieres ir por ahí! No estamos hechos de comer pizzas frente a la tele, ¡vámonos de tapas!

No dejemos que este puto coronavirus cambie cuanto de bueno hemos aprendido. No somos septentrionales, sino meridionales; no somos norteños sino sureños; no somos tristes sino alegres; no somos de sombras y oscuridad, sino de sol y luz, no somos de estar a solas sino de convivir; no somos pobres de espíritu sino ricos de vida; no tenemos ganas de morir sino de vivir… Y toda, toda esa sabiduría, está apegada al sabor de nuestra gastronomía y hostelería. No dejes que su muerte sea el precio que tenía la pandemia: seamos pandemonio gastronómico. Hagamos que vuelvan. Volvamos. Salvemos las distancias.