4 trucos para que el alioli no repita tras tus comidas

Cuenco pequeño con salsa alioli y, a su alrededor, algunos dientes de ajo
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El alioli es una de las salsas estrella de la zona mediterránea. Su sabor inconfundible a ajo la convierte en la favorita de muchos, aunque la cosa cambia cuando tras comerla empieza a repetir en el estómago. Pon en práctica estos trucos al prepararla y sanseacabó.
Por Sonia Dorado
20 de marzo de 2024

La salsa más consumida en regiones del Mediterráneo como Cataluña, la Comunidad Valenciana o las Islas Baleares tiene mucha más historia a sus espaldas de la que te imaginas. Originaria de la era del Antiguo Egipto y extendida por toda la zona mediterránea por el Imperio Romano, el ajoaceite, all i oli o alioli solo necesita dos ingredientes: ajo y aceite de oliva virgen extra.

Aunque su sabor parezca decirte que lleva «más cosas», esta salsa básicamente se consigue al emulsionar aceite con ajo machacado, de ahí el gusto a picante que sientes en el paladar en cada bocado. Queda de maravilla como acompañante de numerosos platos, pero a veces ese regustito a picante empieza a repetir en el estómago más de la cuenta. A continuación, te vamos a contar qué trucos poner en práctica al hacerlo para que el alioli no repita nunca más.

Vista de los ingredientes necesarios para hacer salsa alioli@Latoneira

Cómo hacer alioli casero sin que repita

La clásica salsa alioli está muy rica sí pero, cuando su sabor empieza a subirnos por el esófago una y otra vez sin parar nos gusta menos. De sus dos ingredientes, el ajo es el culpable ya que contiene azufre, compuesto que genera reacciones químicas en nuestro organismo como este efecto volátil e indigesto. Como el ajo no podemos eliminarlo de la receta, te vamos a contar trucos de la abuela que sí puedes aplicar a la hora de prepararlo para evitar que su sabor repita.

Quitar el germen del ajo

Además de utilizar ajos que sean frescos y que no lleven mucho tiempo por casa, lo primero que debes hacer es retirar su germen interior, es esta parte del ajo la que hace que repita más. Para ello, parte el ajo por la mitad a lo largo y retira, con cuidado, la parte del centro que tiene un color diferente.

Cocina los ajos

No metas los ajos en el mortero o en el vaso de la batidora crudos, cocínalos primero para rebajar su sabor. Puedes hacerlo de tres formas: en el microondas durante 30 segundos, cortarlos por la mitad y meterlos en el horno a 180 ºC o escaldarlos. Para ello, añade agua fría en un cazo, echa dentro los dientes de ajo ya pelados y ponla a calentar al fuego. Cuando el agua rompa a hervir, tírala, añade de nuevo agua fría y repite este proceso hasta tres veces.

Cubre los ajos con sal

Para suavizar el sabor de los ajos, también puedes picarlos y cubrirlos con sal durante varios minutos. Termina enjuagándolos con agua fría y raspa su piel con cuidado.

Usa ajo negro

El ajo negro es otra variedad de este vegetal con un toque más caramelizado, el cual consigue su color tan característico porque cuenta con un proceso de 60 días. Durante este proceso, los compuestos encargados de que el ajo se repita se transforman en otros y desaparecen. Por eso, algún día puedes probar y hacer tu salsa con ajo negro.